En aquellos días, cada una de las tres hermanas destacaba en un arte diferente. Se dedicaron a perfeccionar sus habilidades hasta dominar el arte que habían elegido. La mayor escogió aquella hoja de acero oscuro como símbolo de su determinación. Practicó día y noche el desenvaine y el golpe hasta alcanzar una destreza capaz de partir montañas y quebrar la piedra. Pero ni siquiera su dominio de la hoja pudo salvar a sus dos hermanas menores: la segunda quedó atrapada en el reino helado, mientras que el fuego espectral corrompió a la tercera. Las dos cambiaron para siempre.
Cuando las tres despertaron en un solo cuerpo, comprendió que había caído en la trampa del Heraldo. Ella había convencido a la segunda de beber la medicina y le había vertido el remedio entre los labios a la tercera. Lo que empezó como un intento desesperado por salvarlas las envenenó a todas y las arrastró al abismo. Ahora, prisioneras en un mismo cuerpo y atormentadas día y noche, el arrepentimiento la consume.
El Heraldo les prometió que, si mataban a Soul, podrían separarse en tres receptáculos y tener cada una su propio lugar. Ahora, con el Sha-Chi desbordándose en su interior, solo quiere expiar la culpa de aquel día y escapar del tormento de compartir un cuerpo. Empuña la hoja de acero capaz de partir montañas y quebrar la piedra y ataca con determinación, dispuesta a pelear hasta su último aliento.