Las llamas del caos arden alrededor de su cuerpo y se enroscan en la hoja que empuña.
Hace años, en busca del poder del Caos, utilizó su propio cuerpo como combustible y atrajo las llamas a su interior. Desde entonces, ha quedado atrapada entre una locura incontrolable y un sueño interminable. Pero obtuvo el poder que buscaba: un poder sin igual, en la misma cumbre de las artes marciales.
La gente suele ser así. Lo entrega todo por alcanzar la cima de las artes marciales, solo para añorar la paz y el calor de la vida cotidiana una vez que llega a ella.
Cuando bebió la medicina de «Tres almas como una», no fue del todo ajena a lo que sucedía. A veces se pregunta si aquel breve instante de vacilación fue lo que acabó dejándolas como están ahora.