Bai Chilian, la Dama de las Serpientes Gemelas
Una mujer que pelea con un par de extrañas espadas-serpiente. Sus ataques son feroces y desconcertantes; su belleza basta para olvidar el peligro. Quienes se acercan rara vez hallan un buen final.
Hace un año, cuando la Orden y los Tres Pilares de Kunlun se unieron contra los cuatro grandes Caminantes enmascarados, Bai Chilian era una de los cuatro. En aquella batalla se quebró la pipa de Armonía y una vasta ilusión se extendió, ahogando el bosque y encerrando a Bai Chilian.
Este Bosque de los Espejos, distorsionado por el arte espectral, no tiene sol ni luna, ni vida ni muerte: solo olvido sin fin y vacío. Todo lo que Bai Chilian puede hacer es enviar a sus serpientes a buscar la pipa. Si repara la pipa, la Dama la salvará… la salvará una vez más…
Las serpientes engendran serpientes; las serpientes reemplazan serpientes. Las serpientes salen y vuelven. La pipa nunca se halla. Empieza a perderse: de rabia parte unas serpientes, las maldice de holgazanas, de correr salvajes, incluso de conspirar para engañarla; luego entierra a esas criaturas leales entre lágrimas y arrulla a las recién eclosionadas para que no la teman, no le guarden rencor, no la dejen… Aún le sirve a la Dama. Reparará la pipa.