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Phantom Blade Zero tiene 22 libros con 218 páginas en total.
La Orden es la Orden. No tiene ningún otro nombre. La Orden no es buena ni mala. Existe únicamente para hacer cumplir las «Reglas» que reconoce. Quien ingresa en la Orden jamás puede abandonarla. Si alguien huye por su propia voluntad, la Orden no le permitirá seguir entre los vivos.
El Pensador recorrió todo el Wulin sin mostrar favoritismos ni pasar nada por alto, ni siquiera a la secta anónima más pequeña. Y cuando partió tan repentinamente como había llegado, todos los misterios y los cimientos ocultos de cada secta quedaron registrados en este volumen.
Aquí se recogen todos los encargos aceptados en el camino, todos los asuntos investigados en secreto y varios misterios del mundo marcial que nadie más se molestó en esclarecer. Si algún caso extraño te deja sin saber por dónde empezar, vuelve a consultar estos viejos registros. Puede que entre sus líneas te espere alguna pista.
Unas páginas arrugadas, esparcidas por el campo, que conservan los días que soportaron apretando los dientes y la prueba de que ellos también lucharon por labrarse una vida en este mundo.
Parece que fue ayer. Carros y caballos fluían sin descanso por las calles; las voces de los vendedores se mezclaban con los acordes de ópera que llegaban del escenario, y todo se disolvía en el estruendo de gongs, tambores y petardos. El ruido ahogaba los gritos de un rincón olvidado hasta dejarlos casi en silencio. Apenas alcanzaban a salir del callejón antes de desvanecerse en el viento.
Los estandartes del Mandato aún restallan al viento sobre la alta tribuna. Pero ¿adónde han ido a parar aquellos incontables guerreros justos que antaño ardían de convicción bajo ellos?
Cartas, testamentos, notas, manuscritos… Todo lo relacionado con los secretos de las «Cuatro Hachas» puede reunirse en este volumen. Los rastros dispersos y los hilos ocultos se entrelazan y se corroboran entre sí hasta revelar juntos la verdad y exculpar a quienes fueron acusados injustamente.
Junto con los Once, una técnica conocida como «Trascendencia» sembró el caos por todo el Wulin. Puede aumentar enormemente la capacidad de combate, pero a un precio terrible: reduce a sus víctimas a cadáveres ambulantes impulsados por el Sha-Chi. Nadie es inmune.
Aquel a quien esperaba nunca llegó. En su lugar llegaron la noticia de su muerte y un esposo corto de entendederas. Ella arrulló al necio hasta dormirlo y después buscó el cuchillo oculto bajo su arcón de dote… Había oído hablar de una forma de devolver la vida a los muertos.
Incluso hoy, el nombre de los Tres Pilares de Kunlun goza de gran prestigio en todo el Wulin. Como si, cuanto más se contaran sus hazañas y más lejos llegara su leyenda, más pudiera perdurar la gloria de aquellos días pasados y más tiempo pudiera mantenerse unido este Mandato que se desmorona.
Algunos le deben la vida a su bondad y nunca han olvidado esa deuda. A otros los apartó del mal camino. Algunos acudieron en busca de instrucción y acabaron heredando sus verdaderas enseñanzas. Otros comprendieron sus grandes ideales y aprendieron a dejar atrás sus propias obsesiones. Quizá ahora sus fuerzas sean limitadas y quizá sea ya demasiado tarde. Aun así, siguen dispuestos a corresponder a la bondad de su maestro, defender la senda justa y darlo todo.
¿Qué se esconde realmente tras la acusación de traición? Y, bajo un puño de hierro, ¿qué le queda al Mandato para sostenerse?
La noche anterior a su partida, Moji ordenó cuidadosamente sus antiguas notas, página a página, y las reunió en un volumen. En él relató por completo su colaboración con la Orden un año antes y los numerosos sucesos que se produjeron después. Entre líneas apenas expresó sus propios juicios. Dejó a los lectores decidir sobre los aciertos y errores, los méritos y las faltas.
Cada objeto que Zhang Manos Rápidas busca recuperar lleva consigo una historia propia. Quizá el oro y la plata ya no basten para medir su valor, pero los recuerdos que contienen aún merecen contarse hasta el final.
En el tablero, las piezas libran una batalla feroz. Pero bajo el tablero, ¿cuántos años lleva en marcha aquella jugada oculta?
Aquella secta de más allá del paso, desaparecida hacía tanto tiempo, ha regresado con el «arte de desplazamiento de almas» y ha vuelto a sumir al Wulin en la agitación.
En el este del Wulin, la Secta de los Hilos Vinculantes obedece al Heraldo. Sin embargo, el propio título de «Heraldo» parece indicar que es un emisario que actúa en nombre de la Misericordiosa Dama del Velo de Flores.
El diario no recoge nombres humanos, solo sucesiones de números junto al fanatismo retorcido que impregna sus páginas.
¿Se cubren los rostros de flores para recibir a la Dama en el mundo de los mortales, o simplemente para impedir que sus fieles vean la verdad?
Incontables voces, incontables deseos. ¿Quién sabe cuáles ha escuchado realmente la Dama del Velo? ¿Y ha habido alguien que, tras ver cumplido su deseo, haya regresado para cumplir su promesa?
Salones escalonados donde se encuentran monte y arroyo, Cien espectáculos eclipsan la luz del día. Sus puertas se abren al bullicioso mercado, por donde pasan comerciantes y viajeros, Los huéspedes llegan de lejos ante mesas repletas de manjares. En lo alto del escenario marcial, las prendas elegantes se ganan con fiereza, Entre melodías graciosas, todos se embriagan de bruma espléndida. No importa que las Almas Desgarradas linden con tierra prohibida, Un canto de flautas y cuerdas lleva este lugar más allá de las nubes.
Antaño había en el lago Meigu una tripulación a la que no le importaban el nombre ni el pasado de los recién llegados. Solo se juzgaba a las personas por su habilidad en el agua y por el tamaño de su pesca. Y si alguna alma cansada y sin fortuna llegaba a la deriva hasta allí, aún podía ganarse unas copas de vino áspero y ahogar media vida de penurias al son del agua y a la luz de los faroles.