Wu-wu, la Doncella Afligida
Una muchacha que lleva un casco de muñeco cabezón, con una mitad del rostro sonriente y la otra llorosa. Pasaba los días esperando a su padre y las noches llorando sobre la almohada. Quizá sus lágrimas empaparon un lado del casco y le dieron esa extraña expresión de alegría y tristeza.
Su padre la quería lejos de las hojas del Wulin, con la esperanza de que viviera en paz y felicidad. Antes de morir, le dejó una carta advirtiéndole de las tentaciones de los espíritus malignos... pero nunca llegó a sus manos.
Sin su padre, no tiene un lugar al que llamar hogar. Confió en los miembros enmascarados de la Secta de los Hilos Vinculantes, creyendo que podrían ayudarla a encontrarlo. En cambio, la sometieron a la Trascendencia y le colocaron el casco, que ya nunca podría quitarse.
Aún busca a su padre, pero solo ha encontrado marionetas tan solas y desamparadas como ella. Las llama «amigas» y juntas detienen a los transeúntes, buscando rastros de sus seres queridos.
Quien quiera hacerle daño tendrá que vérselas primero con sus «amigas».