Cabezas flotantes de Marionetas Yin, con los rostros retorcidos en muecas grotescas. En el interior de sus cráneos destrozados arden sin cesar las llamas del caos.
Los horrores de la Discordancia consumieron sus cuerpos y obligaron a las conciencias atrapadas en su interior a vislumbrar un terror capaz de destruirlo todo, sumiéndolas para siempre en el delirio y la locura.
Chillan casi sin descanso, desesperadas por introducir a la fuerza el aterrador abismo que vislumbraron en la mente de todo ser vivo con el que se cruzan.