Enemigos
Esta lista tiene 102 enemigos de Phantom Blade Zero de 9 regiones. La Galería de los Archivos agrupa sus entradas por región, y cada entrada tiene un tipo: Caminantes enmascarados, Animales, Marionetas y Trascendencias perfectas.

Portadores de bombas cubiertos de escarcha, con afilados carámbanos que recubren tanto sus cabezas como las enormes bombas de hielo que llevan sujetas a la espalda. El Sha-Chi los impulsa a abalanzarse a ciegas contra cualquier ser vivo y a detonar en una explosión de frío letal que acaba tanto con ellos como con su objetivo. Si el fuego los alcanza, el Sha-Chi de su interior se descontrola al instante y los hace explotar. En otro tiempo intentaron utilizar el frío extremo para sofocar la agonía abrasadora de la Trascendencia. Al final, el frío les caló hasta los huesos y el Sha-Chi les consumió la mente, encerrando tanto su carne como su cordura en estas carcasas heladas.

Guardianas de la Secta Baishan que se han sometido a la Trascendencia perfecta. Con sombreros cónicos y ondeantes túnicas púrpuras, conservan una esgrima rápida y letal aun cuando sus rostros se han vuelto huecos, y sus movimientos recuerdan a un ave que cruza el cielo como un destello. En otro tiempo confiaban tanto en sus compañeras de secta que les daban la espalda, convencidas de que estaban unidas. Sin embargo, la hoja llegó por detrás. Quizá el mayor peligro nunca fueran los caminantes enmascarados que tenían delante.

El Sha-Chi ardiente dentro de la gran torre forjó a estos monjes como «hombres de oro» vivos. Cuando canalizan su arte, su carne parece oro rojo, inmune a hoja y lanza, y sus puños golpean con una ferocidad incomparable. Sin embargo, los ataques contundentes con armas pesadas, como las grandes hachas, pueden desestabilizarlos y quebrar el Sha-Chi que los protege.

Discípulos que llevan cabezas de la danza del león, con técnicas marciales derivadas de sus movimientos. En combate, saltan y embisten bajo la apariencia de un león auspicioso, y pueden escupir de pronto llamas por su boca como una bestia feroz. La danza del león busca transformar el espíritu del intérprete en el del león. La Trascendencia, en cambio, atrapa ese espíritu bajo la cabeza del león y lo pone al servicio de la matanza. A medida que su espíritu se marchita, sus cuerpos también se encogen. En combate, suelen quedar confusos y desorientados, a veces incapaces de distinguir entre amigos y enemigos, hasta el punto de atacar a sus propios compañeros.

Monjes del Templo Kuye cuyos cuerpos parecen fundidos en oro. Sus sables de anillas despiden un frío resplandor, con anillas de hierro a lo largo del lomo que entrechocan con cada golpe. Tras ser sometidos a la Trascendencia, utilizaron su último resto de cordura para expulsar a quienes les habían practicado el procedimiento y después se encerraron en la Torre de Sha-Chi.

Monjes del Templo Kuye sometidos a la Trascendencia, que empuñan pesados bastones de bronce con elaborados grabados en ambos extremos. Conservan un manejo del bastón diestro y disciplinado: cada golpe descendente, giro, estocada y barrido refleja años de riguroso entrenamiento en el templo. El Sha-Chi que brota del núcleo de la torre mantiene bajo control el Sha-Chi de su interior. Pero, en cuanto se alejan demasiado de la torre o algo altera ese equilibrio, se convierten en cascarones sin voluntad impulsados por completo por el Sha-Chi.