Yuzan, la marioneta musical núm. 3
Yuzan, una marioneta de clase «Receptáculo» que vigila el campo de pruebas de las marionetas, parece casi la gemela de Armonía. Pulsa las cuerdas de su pipa y transforma sus inquietantes notas en cuchillas afiladas como navajas. Pero las técnicas aprendidas por imitación nunca son perfectas. Si se realiza una parada perfecta de sus ondas sonoras y sus cuchillas de sonido azules en el momento preciso, sus propios ataques se vuelven contra ella.
Su creador quería construir una marioneta capaz de igualar o incluso superar al «Receptáculo Cero», y Yuzan fue uno de los frutos de aquel empeño. Destacó entre incontables marionetas que albergaban la conciencia de habitantes de la Aldea de Lu, pero nunca llegó a satisfacer por completo a su creador.
Su deseo de vivir y su fuerza de voluntad le permitieron soportar la agonía del arte de desplazamiento de almas. Pero nada podía compensar su falta de talento ni de formación marcial. Al final, solo destacó en la imitación.
A medida que se agotaba la paciencia de su creador, los castigos se volvieron más severos. Yuzan solo podía practicar más con la pipa, con la esperanza de que algún día pudiera... ¿pudiera qué? ¿Convertirse en el «Receptáculo Cero»? Ya no recuerda qué la impulsó a continuar durante tanto tiempo.
Y cuanto más practicaba, más claro tenía que nunca podría convertirse en el «Receptáculo Cero».