Crepúsculo, el marionetista
Un titiritero que desertó de las filas del Gran Anciano. Lleva túnicas rituales amarillas y una máscara de bronce antiguo, con pupilas escarlata alineadas en su interior. Bajo su aspecto solemne se esconde una oscura inquietud. Maneja constructos de marioneta y miembros gigantescos desprendidos con la Campana del Marionetista, y puede llamar dobles para confundir al enemigo.
Largo tiempo oculto en el foso de marionetas, la mente de Crepúsculo ya se ha ido. Los restos apilados, enterrados a su alrededor son desechos de los experimentos de marionetas del Heraldo, que aún albergan la conciencia de aldeanos. A él le ordenaron abandonarlos aquí. Esas marionetas no dejan de suplicarle: «Sálvanos, maestro Crepúsculo… ¿todavía podemos curarnos?... Llévanos a casa…». Voces suaves, una y otra vez, cortándole la mente.
Para detener la llegada de la Dama se sometió a la Trascendencia por voluntad propia y fingió aferrarse al Heraldo. Prometió a los aldeanos una medicina que curaría la Enfermedad del Sueño. También había acordado con su hermana menor Luciérnaga que, hecho esto, hallarían un lugar cálido y cuidarían flores juntos… Y el mundo ha llegado a esto.
Consumido por la culpa y el Sha-Chi, ruega a Soul que lo acabe, y con un último hilo de claridad quema el cuerpo restante, revelando a Soul el terrible ritual de los Grandes Ancianos.