Los asesinos de la Orden están muy bien entrenados y son implacablemente eficaces. Armados con anchas hojas de doble punta, desatan ataques incesantes que abruman al rival a corta distancia.
El rostro de un Vigilante de las Sombras carece de facciones: solo hay un hueco negro. Sin embargo, no llevan máscaras ni comparten la locura sanguinaria de los Caminantes enmascarados. Son sombras violetas que se deslizan sin ser vistas por la oscuridad y no dejan rastro.
Últimamente, no obstante, esas sombras parecen recorrer el Wulin cada vez más a menudo.