Élites a las órdenes de Huangxing. Sus rostros se ocultan tras máscaras de hierro negro trazadas en oro. Un pelaje pardo se superpone a la armadura, lo que les permite fundirse con la hierba y los árboles al moverse por las montañas. Diestros con arco y espada, pueden acercarse y cruzar golpes si sus flechas no derriban a la presa.
Fueron antaño miembros del Mandato, pero, cansados de su hipocresía, hacía tiempo que se habían retirado al campo. Cuando Huangxing los llamó de vuelta, pasaron por la Trascendencia perfecta junto a él, con la esperanza de ayudarle a sostener la justicia y arrancar de raíz toda corrupción e injusticia... Las flechas que antaño derribaban liebres y gansos salvajes tienen ahora a hombres vivos en el punto de mira.