Discípulos del Mandato armados con pesadas ballestas mecánicas, apostados normalmente en plataformas elevadas para vigilar los alrededores. Aunque sus pesadas armaduras y armas los ralentizan, lanzan un silbido agudo ante la primera señal de peligro antes de abrir fuego. Si los enemigos se acercan, blanden el pesado mecanismo de la ballesta como un arma contundente.
Estos centinelas conocían desde hacía tiempo la corrupción profundamente arraigada del Mandato. Antes de que Huangxing introdujera la Trascendencia perfecta, acabar con aquellos viejos males era poco más que palabrería. Después, por fin tuvieron el poder de erradicarlos por la fuerza.