Acechante
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Un depredador aerodinámico encontrado en los bosques de kelpo, a la espera de presas que dejen la seguridad de los bajíos. El acechante llevó su evolución al punto óptimo entre velocidad y tamaño hace millones de años, y podría ser una de las especies más antiguas del planeta.
El acechante parece atraído por los depósitos de titanio, lo que somete sus dientes a mucha presión y los afila.
Como a muchos depredadores, podría ser posible distraer temporalmente a un acechante hambriento si se le alimenta.
1 Dientes
Los dientes del acechante son inusualmente duros y crecen rápidamente. Con su alargado hocico puede dar mordiscos que ejercen una gran presión a otros atacantes más grandes, y sirve también para alcanzar pequeños herbívoros que buscan refugio entre las rocas.
2 Visión Nocturna
La estratificación de sus retinas sugieren adaptación para cacerías nocturnas.
3 Crestas Dorsales
Estas crestas se pueden mover independientemente para lograr una maniobrabilidad superior.
4 Aletas Pélvicas
Alargado y poderoso, el acechante ha evolucionado para cazar incluso a la más rápida de las presas.
Evaluación Los dientes de acechante podrían ser utilizados en la fabricación de cristal esmaltado