Los animales que ocupan posiciones más elevadas en la cadena trófica suelen absorber mayores cantidades de astroceniza al devorar a sus presas y, por tanto, es más probable que sufran efectos negativos.
El oso del eclipse, por ejemplo, consume grandes cantidades de comida y aumenta sus reservas de grasa para prepararse para la hibernación. Por desgracia, esto también significa que ingiere una gran cantidad de astroceniza que acaba consumiéndole la carne mientras duerme. Cuando llega la primavera, no suele quedar mucho del animal... tal vez únicamente una oreja o unos pocos restos de piel.
Debido a esto, los osos del eclipse tienen vidas extremadamente breves, y son muy agresivos.