En la última etapa de la evolución de un mordedor, la astroceniza habrá consumido totalmente su cuerpo. Si el mordedor es incapaz de consumir tejidos biológicos, su cuerpo se secará como un leño viejo, y solo un pequeño cúmulo de las células cerebrales del mordedor seguirá activo, para que pueda seguir vertiendo astroceniza en el aire circundante.
Si se dan algunas circunstancias especiales, el mordedor podrá modificar su propia densidad física y adoptará una nueva forma. Estos nuevos seres, llamados vagabundos estelares, son capaces de deambular libremente por el aire.
Los vagabundos estelares flotan por el aire como una ominosa nube de ceniza. Son muy difíciles de detectar, por eso, prefieren lanzar ataques sorpresa a los humanos, como si fuesen una medusa venenosa picando a un nadador desprevenido.
Muchos sobrevivientes consideran que los vagabundos estelares son una de las aberraciones más peligrosas que existen. Esto se debe a que, incluso si se consigue matar a uno (lo cual es de por sí toda una hazaña), este libera restos de astroceniza en todas direcciones inmediatamente después de morir, lo que aumenta el riesgo de infección.
Es mejor distancia respetuosa y evitar enfrentarse a estos heraldos de la muerte.